PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL - LA HIGUERITA - LA LAGUNA

 

 

   

¡NOS VAMOS DE VACACIONES!

 

     Cuando llega el calor y después de un largo año de trabajo, proyectos, circunstancias, alegrías, dificultades..., todos necesitamos de las merecidas vacaciones; esos días en los que no existe el reloj, ni horarios superajustados que nos hacen ir a doscientos por la vida. Necesitamos que las vacaciones sean un tiempo aprovechado y de auténtica desconexión para poder volver en septiembre con las pilas cargadas.

     No olvidemos en nuestros preparativos de equipaje un buen libro que nos haga vivir nuestra vida espiritual en plenitud, como un evangelio para profundizar en el tesoro del mensaje de Jesús. Las vacaciones son la ocasión propicia para dar aliento a la vida interior. No ofrecen tiempo de escuchar, de ofrecer nuestra ayuda y amor a los más necesitados, tiempo para descubrir, para explorar nuestra fe.

     Apartemos, en estas vacaciones, todo lo que nos impida vivir de esta vida interior y de nuestra vida en familia. ES tiempo de hablar, reír, comentar, consultar, explorar, experimentar...

     Cuando visitemos esas ciudades o pueblos preciosos y entremos a sus catedrales o iglesias para hacer una visita turística, vayamos a visitar la dueño de la casa, a Jesucristo eucaristía que nos espera en cada sagrario. Y cuando estemos contemplando esos paisajes maravillosos, que nos hablan del infinito y de la grandeza, parémonos para dar gracias a Dios.

     Recordemos que la fe no tiene vacaciones nunca, somos cristianos siempre, en todo momento, lugar y circunstancia.

(Extracto de Comentario de Carmen Rodríguez - Delegación Familia y Vida)

 

   

COMIENZA LA MISIÓN

     El Plan Diocesano de Pastoral nos propone para los años 2017-2019: «Acompañar y Fructificar». Concretamente, en este curso, nos vamos a centrar en el «Acompañar». Estamos en camino. «Una Iglesia en salida» es el horizonte que el Papa Francisco nos propone en su Exhortación.

 

     Entramos ya en el recorrido misionero que nos renovará como discípulos del Señor. La misión nos pone ya en actitud de salida para llevar el Evangelio a nuestros hermanos y hermanas en nuestra parroquia, en nuestro barrio y en nuestro ambiente.

 

     Comenzamos, pues, la misión evangelizadora. Eso nos llevará a un cambio de actitud, a un sentido más profundo de pertenencia a la Iglesia, a un refuerzo en la oración y a un estilo de vida distinto que se tiene que traducir en nuestro trato con los hermanos, sobretodo con los alejados. Acompañar llenos de la ternura de Dios, ejercitar el arte de la escucha por más duros que sean los problemas, tener paciencia y aguante apostólico...

 

    Nuestro modelo es Jesús y nuestra fuerza el Espíritu Santo. ¡No tengamos miedo! Nos dice el Señor, él estará junto a nosotros. Él es el gran protagonista de la misión, nosotros sólo sus instrumentos.

 

     ¿Te apuntas a ser discípulo misionero activo de Jesús? Él nos necesita, aquí y ahora, para seguir anunciando el Reino de Dios, la Buena Nueva de su mensaje.