PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL - LA HIGUERITA - LA LAGUNA

 

 

   

NOS PONEMOS EN MARCHA

    

    

      Con ánimo renovado vamos a comenzar el nuevo curso 218-2019.

 

      Atrás empiezan a quedar los días de verano y por delante tenemos un nuevo curso pastoral que intentaremos aprovechar para encontrarnos de un modo nuevo con Jesucristo y vivir la fe en él de forma que dé el máximo sentido a nuestra vida.

 

      Así que ponemos en marcha los «motores» de la Parroquia para comenzar este curso con sus diversas actividades parroquiales que reemprendemos con mucha ilusión y esperanza.

 

      Deseamos tener una parroquia viva y renovada, pero, para lograrlo es necesaria la participación de todos. Si todos ponemos en común los dones que recibimos de Dios, sentiremos la alegría de la comunión y todos creceremos juntos. Que nadie se quede al margen de esta vivencia comunitaria. Cada persona es importante, todos tenemos un papel que hacer, implícate, da lo mejor de ti a tu parroquia y contribuye para hacer entre todos una Comunidad viva que anuncia el Evangelio, que es referencia de la vivencia de Cristo y que es feliz porque camina con Cristo en medio de los hermanos.

 

      También les invitamos a conocer e incorporarse a algunos de los grupos, existentes en nuestra parroquia, que viven y crecen en la fe.

 

      ¡Buen inicio de curso!

   

COMIENZA LA MISIÓN

     El Plan Diocesano de Pastoral nos propone para los años 2017-2019: «Acompañar y Fructificar». Concretamente, en este curso, nos vamos a centrar en el «Acompañar». Estamos en camino. «Una Iglesia en salida» es el horizonte que el Papa Francisco nos propone en su Exhortación.

 

     Entramos ya en el recorrido misionero que nos renovará como discípulos del Señor. La misión nos pone ya en actitud de salida para llevar el Evangelio a nuestros hermanos y hermanas en nuestra parroquia, en nuestro barrio y en nuestro ambiente.

 

     Comenzamos, pues, la misión evangelizadora. Eso nos llevará a un cambio de actitud, a un sentido más profundo de pertenencia a la Iglesia, a un refuerzo en la oración y a un estilo de vida distinto que se tiene que traducir en nuestro trato con los hermanos, sobretodo con los alejados. Acompañar llenos de la ternura de Dios, ejercitar el arte de la escucha por más duros que sean los problemas, tener paciencia y aguante apostólico...

 

    Nuestro modelo es Jesús y nuestra fuerza el Espíritu Santo. ¡No tengamos miedo! Nos dice el Señor, él estará junto a nosotros. Él es el gran protagonista de la misión, nosotros sólo sus instrumentos.

 

     ¿Te apuntas a ser discípulo misionero activo de Jesús? Él nos necesita, aquí y ahora, para seguir anunciando el Reino de Dios, la Buena Nueva de su mensaje.