PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL - LA HIGUERITA - LA LAGUNA

 

 

   

TIEMPO DE CUARESMA

     La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.

     En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado nos alejamos de Dios.

     Durante este tiempo especial de purificación, contamos con una serie de medios concretos que la Iglesia nos propone y que nos ayudan a vivir la dinámica cuaresmal.

     Ante todo, la vida de oración, condición indispensable para el encuentro con Dios. Asimismo, también debemos intensificar la escucha y la meditación atenta a la Palabra de Dios, la asistencia frecuente al Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía, lo mismo la práctica del ayuno, según las posibilidades de cada uno.

     De entre las distintas prácticas cuaresmales que nos propone la Iglesia, Ia vivencia de Ia caridad ocupa un lugar especial. Esta vivencia de la caridad debemos vivirla de manera especial con aquél a quien tenemos más cerca, en el ambiente concreto en el que nos movemos.

     ¡Aprovechemos este tiempo y vivamos la Cuaresma con intensidad!

   

COMIENZA LA MISIÓN

     El Plan Diocesano de Pastoral nos propone para los años 2017-2019: «Acompañar y Fructificar». Concretamente, en este curso, nos vamos a centrar en el «Acompañar». Estamos en camino. «Una Iglesia en salida» es el horizonte que el Papa Francisco nos propone en su Exhortación.

 

     Entramos ya en el recorrido misionero que nos renovará como discípulos del Señor. La misión nos pone ya en actitud de salida para llevar el Evangelio a nuestros hermanos y hermanas en nuestra parroquia, en nuestro barrio y en nuestro ambiente.

 

     Comenzamos, pues, la misión evangelizadora. Eso nos llevará a un cambio de actitud, a un sentido más profundo de pertenencia a la Iglesia, a un refuerzo en la oración y a un estilo de vida distinto que se tiene que traducir en nuestro trato con los hermanos, sobretodo con los alejados. Acompañar llenos de la ternura de Dios, ejercitar el arte de la escucha por más duros que sean los problemas, tener paciencia y aguante apostólico...

 

    Nuestro modelo es Jesús y nuestra fuerza el Espíritu Santo. ¡No tengamos miedo! Nos dice el Señor, él estará junto a nosotros. Él es el gran protagonista de la misión, nosotros sólo sus instrumentos.

 

     ¿Te apuntas a ser discípulo misionero activo de Jesús? Él nos necesita, aquí y ahora, para seguir anunciando el Reino de Dios, la Buena Nueva de su mensaje.