PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL - LA HIGUERITA - LA LAGUNA

 

 

   

Volvemos al tiempo ordinario

  

 

Después de celebrar «La Pascua» regresamos al «Tiempo Ordinario», este tiempo litúrgico en el que no celebramos en especial ningún misterio de la vida de Jesucristo.

 

De las 52 semanas que tiene el año, la mayoría, 33 o 34 según los años, pertenecen a este tiempo en el que «no pasa nada». Son las semanas o los domingos que no pertenecen a ninguno de los denominados «tiempos fuertes»: Adviento, Navidad, Cuaresma, Triduo Pascual y Pascua.

 

Este tiempo es precisamente el tiempo que más se parece a lo que somos nosotros: En nuestra vida, habitualmente no tenemos grandes momentos estimulantes, ni nos pasan cada día cosas diferentes, nuevas, que nos hagan saltar el corazón. Nuestra vida es un camino cotidiano sencillo, a veces más ilusionado y a veces más preocupado, pero que no espera que pasen grandes cosas.

 

Así pues, si nuestra vida es así de normal, la presencia de Jesús en la Eucaristía, en el tiempo ordinario, es normal como lo es nuestra vida. Durante este tiempo, vamos a la iglesia, y escuchamos con sencillez el evangelio y las otras lecturas, rezamos, y compartimos el pan de la Eucaristía. Y todo esto, nos va llenando poco a poco, va penetrando dentro de lo que somos y de lo que hacemos, y nos va haciendo semejantes a Jesús.

 

El seguimiento de este tiempo en el que «no pasa nada», actúa en nosotros, si estamos dispuestos a ello, como una fina lluvia, silenciosa, que va acercando nuestra vida cotidiana a la vida cotidiana de Jesús.